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junio 17, 2015

“Lo genial de Ted es que él puede decir cosas que una persona normal no podría”

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En verano de 2012, el mundo cayó rendido ante los encantos de Ted. A la altura de los casi $550 millones de dólares en venta de boletos a nivel mundial, el público asistió a tropel para reír con el indecente oso y su mejor amigo, John. Scott Stuber, de Bluegrass Films, quien produjo la comedia junto con MacFarlane, Jason Clark y John Jacobs, comparte por qué nuestro héroe tiene tanto atractivo: “Lo genial de Ted es que él puede decir cosas que una persona normal no podría… o de hacerlo, seguramente sería golpeado en la cara. Pero como él es un oso de peluche, él se puede salir con la suya”.
Después del fenomenal éxito de Ted en la taquilla mundial y en video, era natural que surgieran pláticas entre los realizadores, Universal Pictures y MRC acerca de la realización de una secuela. Aún así, para MacFarlane no era una garantía que un nuevo capítulo se hiciera realidad. Él explica: “De hecho, yo no había planeado hacer Ted 2, pero cuando las cosas salen bien, siempre surge la oportunidad. No hay razón para hacerla si vas a repetir la misma película. No es satisfactorio para la audiencia, y es muy aburrido para nosotros”.
Aún así, MacFarlane admite haberle tomado un gran cariño a los personajes y dice que el género se presta para construir ideas ilimitadas: “Es un poco más fácil con la comedia, porque es un género mayormente basado en los personajes que en la premisa, similar al tratamiento de las series de TV. Los personajes pueden ser puestos a cualquier situación; y sentimos que Ted y John podían respaldar una historia totalmente diferente. Ellos eran personajes muy fuertes interior y exteriormente, así que era posible hacer una secuela que valiera la pena. Fue divertido descubrir lo que podríamos hacer con estos personajes. Algo que fuera completamente diferente de lo que habíamos hecho en la anterior película”.
Cuando se puso a discusión Ted 2, era imperativo que el equipo creativo fuera el mismo. Eso significaba que MacFarlane se reuniera nuevamente con los escritores de Ted, Sulkin y Wild para escribir el siguiente capítulo. “Hacer cualquier secuela siempre es un reto porque tienes que presentar algo original”, comenta Stuber. “Seth, Alec y Wellesley querían hacer una película mejor que la primera, y trabajaron duro para entramar el género de comedia con la pregunta existencial de quiénes somos como personas. Para crédito suyo, crearon una película acerca de algo. No sólo continuamos con las cosas de las que el público se enamoró, como la relación entre Ted y John, y todo lo que ello conlleva, sino que ahora hay muchas sorpresas. Estamos orgullosos de haber creado algo original que también incluye elementos que todos aman de la primera película”.
Sulkin bromea de que su título para la secuela fuera rechazado. “Mi título era Ted 2: Más de lo Mismo, pero fue rechazado, y en realidad sí pensamos en una nueva historia”. El escritor está de acuerdo con Stuber en que en la primera película el público respondió al fuerte lazo entre Ted y John, y él quería que en la siguiente película se ahondara más el tema de la relación. “Esos fueron momentos que la gente amó, cuando John y Ted pasaban tiempo juntos, así que era una prioridad. Queríamos asegurarnos de tener una historia realizable pero que mantuviera como elemento central el que ellos estuvieran juntos”.
Fue una improbable inspiración legal del siglo XIX lo que motivó a los socios escritores a contar el segundo capítulo de la historia de Ted. Wild comparte: “Seth estaba leyendo un libro acerca del caso de Dred Scott cuando se le ocurrió esta idea: ‘Como Ted es un animal de peluche que cobró vida, ¿qué tal si él descubriera que no es un ciudadano? ¿Qué pasaría si no fuera considerado como una persona, sino como una propiedad? Él quería explorar esa veta y encontrar si había algo interesante bajo esta premisa… o si sólo sería una aburrida película sobre un caso en la corte con un par de chistes esparcidos por aquí y por allá. Terminamos inclinándonos por esa idea, la cual fue moldeada a partir del caso”.
MacFarlane se extiende comentando que aunque fuera asombroso que en la primera película un oso de peluche cobrara vida, en algún momento la gente lo empezaría a ver como algo normal: “Los seres humanos se adaptan muy fácilmente. Seguramente muy pronto la gente diría, ‘¡Mira lo que sucedió! Sigamos adelante.’ Nos quedamos con esa idea y descubrimos que el estatus legal de Ted eventualmente saldría a colación”.
Pero el director supone que este nivel de comodidad sería moderado hasta cierto grado de sospecha. Él comenta: “Los seres humanos son inherentemente tribales. Para nuestro propio detrimento, necesitamos poner a la gente en grupos pequeños. Seguramente habría algo de resistencia en dejar a un oso de peluche parlante entrar a nuestro club, de la misma manera que hay resistencia en que la gente gay entre en nuestro club y—como en algún momento sucedió—en que la gente de color entrara a nuestro club. El personaje de Amanda tiene un diálogo en la película en donde dice que en cada conflicto sobre los derechos civiles, sólo somos capaces de reconocer el punto de vista justo después de años de haber sucedido el evento. Nunca lo vemos en el momento. Siempre pensamos que esta vez es diferente”.
El productor Jacobs se sintió complacido de que los escritores tomaran esta ruta con la historia. Él comenta: “Ted y John son Hope y Crosby, y tienen una química mágica y especial. Este es el tema orgánico para la continuación de la película original, la cual exploraba lo lejos que podría llegar una historia de amor entre un hombre y su oso de peluche. Ted 2 nos lleva al siguiente nivel reflexionando acerca de quién es digno de no ser llamado un objeto inanimado o de que se le dé una ciudadanía”.
Con una seria reflección como inspiración para la película, Sulkin admite que fue su amor por un ineludible programa de televisión lo que inspiró mucho del diálogo de la comedia: “He visto Law & Order desde que salió. Conozco todos los términos legales que escuchas una y otra vez en la corte, pero es más gracioso cuando este malhablado oso de peluche se ve inmerso en un verdadero drama legal. Ese fue un punto focal para mí mientras escribíamos el guión, asegurándonos de que esos momentos parecieran reales”.
Después de años de colaboración con MacFarlane en proyectos de cine y televisión, los escritores han perfeccionado un método sencillo para la elaboración de un guión. “Tenemos un sistema en donde los tres nos reunimos y escribimos un borrador, y luego Wellesley y yo nos separamos y nos dividimos las escenas”, explica Sulkin. “Literalmente lo hacemos así: ‘Yo hago las pares y tú las nones’. Escribimos nuestra mitad de la película y luego se la enviamos al otro antes de entregárselas a Seth… sólo para asegurarnos de que no hayan grandes redundancias o coincidencias. La pulimos y luego vamos con Seth”.
Una gran ventaja que tienen los escritores es que su co-estrella es animada. Esto les permite mantenerse vigentes en el diálogo y con los chistes de actualidad. Wild explica: “Debido a que Ted es animado, puedes escribir nuevas líneas para él. Porque sólo se trata de adaptar sus labios cuando su boca se está moviendo, así que puedes insertar cualquier cosa que se preste. Seth está constantemente pidiendo cosas que sean contemporáneas. Esto nos permitió escribir chistes hasta algunas semanas antes de que la película fuera estrenada”.
Cuando nuestra historia comienza, han pasado varios años desde la última vez que vimos a John y a Ted. John lleva divorciado seis meses y está deprimido. La vida hogareña de Ted tampoco es la luna de miel que esperaba. Con la esperanza de salvar su matrimonio, Ted y Tami-Lynn deciden lo que muchas parejas cuando su relación está estancada: tener un bebé.
Clark nos narra dónde se encuentran nuestros amigos: “Encontramos a John, quien se siente solo porque su matrimonio se ha disuelto, y a Ted, cuya relación con Tami-Lynn ha progresado al punto del matrimonio. La película abre con una secuencia de una gran boda y vemos que Ted quiere ser una persona completa. Él se ha mudado con Tami-Lynn y quiere tener un bebé. Como él no tiene su propio órgano masculino, como primera opción quiere encontrar a un donante, y como segunda opción, adoptar. Conforme avanzamos en esta aventura con Ted, todo se centra en él tratando de encontrar su identidad como persona. Él tiene toda la humanidad de un humano, pero no tiene la etiqueta de uno; sigue siendo un oso de peluche”.
Debido a que el estado no considera legalmente a Ted como a un humano, él no tiene nuestros derechos y no puede adoptar a un niño. La cruzada de Ted para probar que él es una persona ha comenzado. Después de perder su primer juicio, Ted, John y Samantha, su primera abogada, se embarcan en un viaje hacia Nueva York con la esperanza de persuadir a un legendario abogado de derechos civiles para que apele su caso. Durante este viaje, MacFarlane y sus amigos escritores rinden homenaje a una de sus comedias favoritas… en una escena a la que los realizadores se refieren como la escena “de hacer el tonto”.
Mucho del humor de Ted 2 es comedia física, y era clave para el equipo rendir homenaje a los actores cómicos legendarios de esa escuela. Sulkin explica la inspiración para una escena central: “Queríamos que Ted hiciera esta secuencia ‘de hacer el tonto’, la cual es casi una escena ‘toma-por-toma’ sacada de Planes, Trains and Automobiles, con el gran John Candy haciendo las mismas cosas que hace Ted aquí. Pensamos que era una buena comparación porque Candy fue un oso de peluche de esa película. Él es adorable, increíblemente disruptivo y muy gracioso. Vemos a Ted de la misma forma; él trata de hacer lo correcto mientras trata de ser gracioso. Él se mete en la música y, por supuesto, todo sale mal; su auto termina saliendo del camino y volando hacia el techo de un granero”.
Esta resultó ser una de las secuencias favoritas de Stuber en el guión. El productor explica: “Uno de los primeros errores que comenten es dejar a Ted al volante. Ted no está poniendo atención, todos se quedan dormidos y él saca el auto del camino y lo impacta contra un granero. Ellos están atascados en medio de la nada en un lugar que parece ser un granero donde viven unos narcotraficantes. Hay un enorme campo de marihuana al estilo Jurassic Park que genera un grandioso momento de éxtasis y se meten en problemas. Cuando ellos regresan al camino, hay una serie de grandes momentos cómicos antes de que finalmente terminen en la Ciudad de Nueva York en Comic-Con”.







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